sábado, 19 de marzo de 2016

Bienvenido, Garven; bienvenido, bigotes

¿Puede entenderse el hecho de finalizar un torneo en una tienda repleta de naves y no agenciarte ninguna...?
Es complicado, ¿verdad? Y más cuando quieres ampliar tu colección de naves...

Bueno, pues esta vez ha tocado. Tenía claras mis preferencias, por este orden: Hwk 290, Ala Y, o Ala X. Las dos primeras me traen torretas de las que de momento estoy escaso, y además las puedo jugar tanto Rebeldes como Scum. La tercera era la más prescindible, pero me hace mucha ilusión incorporar a Wedge (bigotes) y a Garven como opción a mis listas, y además, también puedo conformar por fin una lista de cuatro naves rebeldes.

Pues con esa idea llego a la tienda, y me encuentro que mis dos primeras opciones están agotadas, y que queda sólo un X-Wing. "Es mío", pienso. Y entonces, cuando estoy a punto de cogerlo, mis ojos se posan en el caza Kihraxz.

Me quedo a medio camino. Indecisión, terrible momento. No entraba en mis planes, pero es otra de las naves que me gustan y la miniatura es chulisima. Cometo la torpeza de consultar en la aplicación del móvil las mejoras y... No tiene punto de comparación; el Kihraxz le da tres mil vueltas en mejoras al X-wing.

Cinco minutos con las dos naves en mis manos. Cinco minutos interminables. Cinco minutos imaginando listas y combinaciones. Y en todas perdía el X-Wing.

Llamadme romántico, pero el Kihraxz se quedó en la tienda. El caza rebelde sólo ganaba en una cosa: en nostalgia.

Por fin Wedge Antiles iba a poder formar parte de mi escuadrón. Por fin Garven Dreis iba a poder soltar sus ojos. Por fin Biggs no moriría solo. Por fin iba a tener sobre la mesa al par de naves más icónica de la saga rebelde. Porque,  ¡que diantres! Por algo este juego se llama X-Wing.






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